viernes, 24 de enero de 2014

Hola Amigos, quería compartir con uds algunas cosas que me surgieron después del retiro último.

Después de estar dos días en relación al horno y al vidrio que había en él, la imagen de una burbuja de vidrio se me quedó impregnada. Era normal después de dos días frente al mismo objeto, pero lo extraño es que se me representaba como dentro del pecho. Ahí estaba la burbuja, cristalina e incandescente al mismo tiempo. En esa imagen me apoye para pedir… y para agradecer.

También se me apareció el horno como una alegoría de un lugar profundo del mundo interno. Por dentro con su fuego, tan caliente, impenetrable, pareciera que lo rechaza a uno. Y dentro un material informe, líquido. Uno debe entrar por una boca, pasar por allí, por un breve instante y sacar parte de su materia. Al sacarla, esa materia toma contacto con este mundo, con esta realidad, y comienza a enfriarse, a transformarse. Uno la trabaja traduciendo a una forma eso que allí no la tenía.

No temas la presión de la luz que te aleja de su centro, cada vez más fuertemente. Absórbela como si fuera un líquido o un viento porque en ella, ciertamente, está la vida.

Un abrazo

Alejo Tosar, 28/10/2013